Cuidado con la estafa del vómito: su viaje en Uber puede salirle muy costoso

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La próxima vez que se suba a Uber revise bien su factura: puede que un simple recorrido termine costándole un ojo de la cara, pero no por el costo del trayecto sino por un tipo de fraude que está en aumento.

Se trata de la ‘estafa del vómito’, una modalidad que ha sido denunciada por los usuarios en las redes sociales y que, sin embargo, sigue pasando en distintas partes del mundo… y Miami no podía ser la excepción.

¿De qué se trata? Un pasajero pide un Uber, el conductor lo recoge y lo lleva a su destino. Hasta ahí todo está bien.

Pero unas horas después, el pasajero recibe un correo de la compañía notificándole de un “ajuste” en el cobro y un cargo extra que puede ir desde $80 hasta $150.

Si le parece que esa situación es suficiente para frustrar a cualquiera, tiene razón. Pero lo que viene después es peor.

El pasajero, hasta ahora ajeno a lo qué está pasando, quiere contactar a Uber. La única forma de hacerlo es a través del enlace de “Help” o “Ayuda” en la aplicación o en la página de Internet. La primera respuesta que recibe dice:

“Entiendo que para ti puede ser desconcertante recibir ajustes de tarifa después de que tu viaje ha terminado […] En este caso, tu conductor nos escribió para notificarnos que durante tu viaje sucedió un incidente dentro del vehículo y por lo tanto se cargó una tarifa de limpieza de $150”.

El mensaje viene acompañado de fotografías del supuesto “incidente”: vómito dentro del vehículo.

Las imágenes fueron enviadas por el conductor a Uber, y la compañía las considera única evidencia.

Según las políticas de Uber, la tarifa de limpieza puede ser de $80 si un pasajero vomita o derrama una bebida en la tela de las sillas o en una superficie difícil de limpiar. Pero el cargo puede alcanzar los $150 en casos de “cantidades significativas de fluidos corporales (orina, sangre o vómito) en el interior del vehículo o en incidentes que requieren limpieza entre la ventana y la puerta”.

La compañía argumenta que esa tarifa compensa el tiempo y el dinero que pierden los conductores para limpiar sus vehículos.

Uber le dijo a el Nuevo Herald que está “investigando activamente los reportes en los que se puede detectar un fraude y que tomará las medidas apropiadas en esas cuentas”.

La compañía afirmó que no tiene números específicos sobre casos de fraude, pero que “la gran mayoría de los reportes por tarifas de limpieza son legítimamente el resultado de alguien que hizo un desastre en el automóvil” y que “en los casos en que encontramos un caso confirmado de fraude, tomamos las medidas adecuadas”.

“Con 15 millones de viajes diarios, desafortunadamente Uber no es inmune a este tipo de incidentes”, agregó.

¿Pero qué pasa si en realidad no ocurrió ningún incidente y el pasajero ha sido víctima de una estafa por parte del conductor?

A algunos les toma entre tres y cuatro correos electrónicos solucionar el asunto. Deben explicar a Uber que no sucedió ningún incidente y esperar que la empresa acepte reembolsarles el dinero.

Pero a algunos les responden que su caso está siendo analizado y que se les notificarán cuando se tome una decisión final. Sin embargo, ya le han hecho el cargo a su tarjeta de crédito.

Uber ’favor de los conductores’

Varias personas dijeron a el Nuevo Herald que han sido víctimas de es a modalidad de fraude.

Andrea Pérez, residente de Miami, contó lo que le pasó el año pasado. “Pedí un Uber desde Wynwood hasta el área de Edgewater. En un momento del recorrido, el conductor me dijo que había una vía cerrada y podía dejarme antes de mi destino para evitarme un cobro extra. Acepté y me bajé”, afirmó.

Sin embargo, al otro día se sorprendió cuando Uber le notificó en un correo electrónico que le habían hecho un cargo adicional de $98 por “tarifa de limpieza”. Como prueba le adjuntaron una fotografía de vómito en las sillas del SUV que tomó la noche anterior.

“De inmediato contacté a Uber a través del app. Les dije que estaba sola, sobria, que no llevaba bebidas y que era imposible que yo hubiera causado ese daño”, dijo. Pero “cada nuevo correo de Uber venía de un representante diferente y siempre me respondían a favor del conductor”.

Después de un intercambio de varios mensajes, Uber nunca aceptó reembolsarle el dinero. Pérez luego disputó con su banco el cargo en su tarjeta de crédito y logró recuperar los $98. Debido a esto, sin embargo, Uber le suspendió su cuenta en la aplicación.

Víctima del mismo fraude dos veces en una noche

William Kennedy, otro residente de Miami, denunció que fue víctima del fraude del vómito dos veces en una misma noche.

Kennedy tomó un Uber desde Midtown hasta el hotel SLS en Brickell y luego otro desde SLS hasta una discoteca en Wynwood . Ninguno de los trayectos costó más de $20, dijo.

Al siguiente día se enteró a través de un correo electrónico que Uber le había cobrado dos tarifas de limpieza, cada una por $150, por supuestamente haberse vomitado en los dos vehículos que tomó la noche anterior.

“Fue una estafa total por parte de dos conductores diferentes. Ellos tienen todo planeado para cometer el fraude”, aseguró.

A pesar de que Kennedy intentó explicarle a Uber que estaba siendo víctima de un robo que además le sucedió dos veces en la misma noche, no fue sino hasta después de “numerosos correos” que la compañía aceptó revertir el cobro adicional de ambos servicios y reembolsarle los $300 a su tarjeta de crédito.

Combinaciones de estafas

La estafa del vómito no es la única forma en que los pasajeros pueden ser estafados por choferes de Uber.

Otro tipo de fraude consiste en que el chofer nunca recoge al usuario pero reporta que el trayecto sí se hizo y termina cobrando el recorrido. Algunos incluso combinan las estafas y reportan el incidente del falso vómito en un recorrido que nunca ocurrió.

Así le sucedió a una periodista de este diario que solicitó un Uber hasta el aeropuerto de Miami, pero el conductor nunca llegó. Canceló el servicio y pidió otro. Cuando revisó su correo electrónico al día siguiente, encontró que Uber le había cobrado $16 por el recorrido que nunca se hizo, $150 por limpieza, y $6 por haber cancelado el servicio.

Tras contactar a Uber, recibió un correo de la compañía que decía que “el conductor había reportado un incidente durante el trayecto”. Adjuntas habían dos fotografías del supuesto vómito entre la puerta y la silla de un auto.

Al hacer la denuncia a Uber, la víctima adjuntó como pruebas capturas de pantalla de su teléfono del servicio cancelado, además del nombre del conductor y la placa del vehículo que realmente la llevó al aeropuerto.

Después de cuatro correos electrónicos enviados a Uber, la periodista finalmente recibió una respuesta de un representante de la compañía que decía:

“Me he tomado el tiempo de revisar este viaje y veo que fue una experiencia incómoda, ya que el conductor ha iniciado el viaje sin que estés en el auto, lo cual no puede suceder, también hemos reembolsado el valor de la tarifa de limpieza a tu cuenta”.

El correo electrónico también decía que el conductor que reclamó el falso vómito, identificado solo como Evaristo, había sido removido de la aplicación y ya no tiene acceso.

Una conductora de Uber que pidió no ser identificada dijo a este diario que el cargo por el vómito es una modalidad frecuente de estafa y que conoce a varios conductores del sur de la Florida que lo han hecho y han logrado ganar la disputa entre la compañía y la víctima.

“Llevan tiempo haciéndolo, y como muchas veces las personas no revisan sus correos ni los extractos de sus tarjetas de crédito, los conductores terminan ganándose los $80 o $150”, afirmó.

La Policía de Miami comentó que este es un tipo de estafa que “difícilmente puede considerarse como delictiva” y el asunto debe ser tratado internamente entre Uber y sus conductores.

¿Qué pasa si Uber o el banco no responden?

En el escenario de que Uber ni el banco le reembolse el dinero a una víctima de este u otros fraudes de los conductores en Miami, no está claro si el asunto es competencia del condado o del Estado.

Este diario contactó a la Oficina de Protección al Consumidor de Miami-Dade, la cual informó que desde el 1o de julio del 2017 ya no “regula las quejas contra servicios de transporte como Uber o Lyft” y que este asunto le corresponde ahora al Departamento de Agricultura y Servicios al Consumidor de Florida (DOACS).

Sin embargo, este departamento respondió que no tenía conocimiento del cambio de la normativa y de que este asunto está ahora a su cargo. También declinó a dar una entrevista.

No está claro cuándo o qué medidas tomarán las autoridades locales ante este tipo de fraude que está dejando indefensos a clientes del popular servicio de transporte.

Países como México, por ejemplo, han tomado cartas en el asunto. La Procuraduría Federal del Consumidor de México (Profeco) multó recientemente a la compañía con $52,000 dólares por “la aplicación de cobros de servicios adicionales sin la autorización expresa del consumidor (como la tarifa de reparación, de limpieza o de cargos por objetos olvidados)”.

Fuente,,www.americateve.com

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